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Actualidad y eventos en Arrecife

Arrecife, una ciudad turística

Todos los pueblos cuentan historias y leyendas propias y ajenas, gestas de viajes, cr√≥nicas de encuentros y desencuentros que no s√≥lo introducen a sus miembros en la cultura propia sino que les ense√Īan al otro¬†lo diferente, les orientan sobre c√≥mo actuar, incluso sobre c√≥mo pensar acerca de aspectos concretos, y desarrolla la fantas√≠a.

El turismo, el consumo turístico, favorece la imaginación de aquellos que pueden volar sobre las fronteras de su deseo, ofreciendo consignas, experiencias, seducción y aportando estereotipos. En definitiva nada nuevo en la historia, pero quizás sí más elaborado, más sofisticado, industrializado. Una nueva forma de ver una ciudad declarada Zona de Gran Afluencia Turística.

La actividad turística se inserta dentro de las necesidades de expansión económica, social, cultural, política e incluso psicológica de las sociedades occidentales u occidentalizadas, pues éstas especialmente vienen siendo, hasta la fecha, sociedades de concentración y de formación de los excedentes necesarios, potenciando el desarrollo de las comunicaciones y los desplazamientos humanos colectivos, no forzados, como válvula de escape a su propio estrés.

El desarrollo de la actividad tur√≠stica en el entorno geogr√°fico ha dependido de la iniciativa p√ļblica y en gran medida de la iniciativa privada y de la colaboraci√≥n de la poblaci√≥n local. De esta forma el turismo, que en principio fue visto como una ‚Äúfuente renovable de recurso industrial‚ÄĚ, que tra√≠a desarrollo, riqueza y bienestar, con visitantes que eran observados como meros admiradores -no consumidores- del territorio, de las infraestructuras, de energ√≠a, de agua potable, de los servicios p√ļblicos, de los paisajes, costumbres, monumentos... del municipio, ha pasado a ser considerado (sin abandonar la idea anterior) en cierta medida como un competidor sobre los mismos recursos y capital del entorno.